viernes, 8 de junio de 2018

MASCHE, COMO AQUEL PIBE DE 16 (PUBLICADO EN JORNADA DE CHUBUT EL MARTES 5 DE JUNIO).

A muchos les ha llamado la atención que Javier Mascherano se entrene solo cuando todos los demás disfrutan del día libre en “la casa de Messi en Barcelona”.
En rigor, Masche se entrenó con Tagliafico.
Hay más de un centenar de partidos de diferencias entre el que quiere volver a River después del mundial y el que supo romperla en el Rojo de Avellaneda y en Banfield.
Pero tienen algo muy fuerte en común de cara al Mundial: ambos saben que hay algo que no pueden negociar y es la ventaja física que no podrán permitirse dar en los mano a mano que se vienen en Rusia.
Serán 7 finales.
Aún con los gigantes de Islandia, por torpes y debutantes que sean.
Nada que perder tiene Islandia. Al contrario, todo por ganar. Hasta un empate con la Argentina puede provocar una revolución.
De modo que habrá que tomarlo como una primera final.
Si ocurre como en Tucumán y al estilo “santo” le hace 5 al contrario tanto mejor.
Soy de los que se conforman con un 1 a cero.
Y a esta altura de la “soirée”, me aburren soberanamente las discusiones sobre estética en el juego.
Sepan disculpar.
Mascherano -por si alguien no conoce la historia- comenzaba a entrenar 1 hora antes que todos los demás cuando tenía 13 años y se quedaba dos horas después.
Rito que siguió repitiendo después de ser multi campeón en el profesionalismo.
Es, en su posición, un equivalente a José Luis Félix Chilavert, el inmenso paraguayo, que solía tomar por el cuello a los compañeros jóvenes so pena de pasarlos a degüello “si se metían con su plata” y llegaban tarde –y complicaban- la preparación.
El no tan pibe aunque con cara de nene Tagliafico, en tanto, sabe que tiene que estar al 110 % para marcar a Neymar si se tira por su sector.
Y al 130% si tiene que ir a una pelota dividida con el “asesino” Ramos.
Masche es el primer consciente de todo lo perdido en su viaje a China. Es como competir en el Ascenso de Argentina sin la adrenalina de visitar a Almirante Brown o dar la cara en Sacachispas.
Es mil veces menos duro el fútbol chino que el Ascenso en la Argentina.
Masche lo sabe.
Por eso se va a exigir al mango. Aún así, será clave que juegue “de 5” sin darle bola a cualquier invento de Sampaoli y su 5/6% de capacidad de decisión.
Tambièn imprescindible, claro. Poner a Armani de entrada serìa un ejemplo de lo que estoy hablando.
El otro 94/95%, se sabe, se lo reparten Lionel con Masche y la mesa chica.
En buena hora. Se lo han ganado a caballo de mucho sufrimiento.
Si alguien tiene dudas respecto del “método Sampaoli” y su aplicación frente a la Argentina en la Copa América, pues, que vea en frío el partido.
Decidieron los jugadores.
Nada de uno contra uno en toda la cancha. Cero golpe por golpe o ataque por ataque.
Aguantaron con dientes apretados, pegaron al límite del reglamento y dieron la vuelta después de los penales cuando sicológicamente estaban mucho menos desgastados que sus pares argentinos.
O sea, esa suerte de “bielsismo irresponsable” que declama Sampaoli no es, precisamente, lo que lo catapultó a ganar la final contra la Argentina dirigiendo Chile.
Cabe esperar que ocurra lo mismo en Rusia.
Messi y Cía, ruego, morirán con las botas puestas para ser campeones o pasarán a la historia como perdedores seriales. Son ellos quienes màs clara la tienen.
Ni Nostradamus y sus predicciones (que parecen ir en contra de la Argentina), podrán atenuar otra caída.
Argentina jugará su último partido en Israel.
Muchos consideran con justa razón, que el poder político y económico vuelve a imponerse a los intereses deportivos-futbolísticos.
Avala con su presencia Argentina al estado criminal israelí en su práctica de Apartheid de los tiempos modernos. Pero ni Messi ni la AFA pueden decidir. Son en esto, actores secundarios.
Nueve millones de dólares invertirá Israel en esta propaganda que significa la presencia de Messi y los muchachos.
Pasó en el 78: el fútbol funcional a la horrorosa política. Así funcionó, así funciona y así funcionará.
Va, junto con mi firma, mi más absoluto repudio.
Aunque, ¿porqué no soñar con que ésta selección tiene un "gran gesto de izquierda" y manda a todos a cagar?
Ni foto con Bergoglio (otro viaje absolutamente al pedo), ni foto con la Derecha Israelí.
"...¿Cuando querrà el dios del cielo que la tortilla se 
vuelva...?
¡Que los pobres coman pan y los ricos mierda mierda!..."

Si esto pasare, me hago hincha de un 
equipo de fòbal por primera vez en 55 años: éste, que con 
Messi y Cía, jugará (y ganará) la Copa en Rusia.

La próxima entrega serà desde Moscú en la cobertura del X 
Mundial para quien les habla.
España 82 y Mexico 86 para Canal 10 de Córdoba.
Italia 90 para Canal 13 (Artear SA) y Diario Tribuna de Bell 
Ville.
USA 94, Francia 98 y Japón 2002 para Torneos y 
Competencias. Ahora se llama Torneos.
Alemania 2006 para Periódico El Sudeste de Bell Ville y La 
Voz del Interior.
Sudáfrica 2010 para El Sudeste de Bell Ville, C5N y Radio 10.
Brasil 2014 para Fútbol para Todos, la TVP.
Moscú 2018 para Jornada del Chubut.

Un gran abrazo para todos.

martes, 29 de mayo de 2018

EL MISTER PEREGRINO PEREGRINO FERNÁNDEZ-SAMPAOLI Y EL ESTILO ARGENTINO. Publicado el martes 29 de Mayo en JORNADA DEL CHUBUT

La “nuestra” es una utopía que podríamos encontrar en los buenos viejos tiempos.  
Propongo ubicar el mojón en el Mundial 78.
Tiene que ver la nuestra, con técnica excelsa, inteligencia y un touch de “picardía” o “viveza criolla rioplatense”.
Los yoruguas le añaden “garra”, esto es, pegar.
Han pasado varias décadas desde el último momento en que en los campos de juego argentinos podíamos encontrar “la nuestra”.
Aún con variantes autóctonas, el seleccionado podía exhibir lo que algunos llaman hoy “estilo”.
Tenían las distintas selecciones argentinas una impronta que podría provenir de la escuela de River o de Boca, de la rosarina de Central o Ñuls o de la platense del Pincha Corazón.
Ya en el Mundial del 82, el asunto se terminó.
Argentina se convirtió en un exportador de futbolistas cada vez más jóvenes que hace, literalmente, imposible conseguir un “estilo”.
¿Por qué?
Sencillo: un estilo, una manera, un formato táctico, una decisión estratégica (siempre de la misma manera o en función del rival que tenés), se obtiene sí y solo sí, haciendo “la diaria”.
Yendo a entrenar todos los días del año y si es posible, durante 20 años.
Por esto España y Alemania tienen estilo.
La mayoría de los integrantes de esos seleccionados, no solo juega en la Liga de los respectivos países, sino que son titulares-compañeros, en el MISMO equipo.
Barcelona, Real Madrid y Bayern Munich.
¿Me siguen?.
El “tiki-tiki” del Barcelona no tiene que ver solo con las capacidades técnicas y/o la genialidad de cada uno de los que están en el plantel.
También –y fundamentalmente-, con la posibilidad de que Xavi, Iniesta y Lionel juegan todos los días al fútbol desde que son púberes.
Los directores técnicos de todos los demás equipos (dejando de lado, insisto, a España y Alemania), son “seleccionadores”, no entrenadores.
Un estilo no se logra con 20 entrenamientos antes de disputar una copa del mundo.
Hacen falta 20 años.
Suena a pose, a ser políticamente correcto, a ser “de gauche”, de la “divine gauche”, pedir estilo.
Creo que si el tipo les cae simpático (a los integrantes de la Logia del Buen Gusto Futbolístico que se eligen entre Ellos), entonces se lo reconoce alto, rubio y de ojos azules, según nuestro formato cultural en el cual “lo europeo” es cool, al tiempo que “lo argento” atrasa.
Sampaoli, para colmo, no solo no ha formado parte nunca de la “divine gauche”, sino que, encima no viene del palo.
Peor aún: huele a kirchnerismo, a rockero que le escapa a las duchas.
Hace lo posible el pobre Sampa: es el más cercano entre los humanos que conozco y se dedican al asunto, a aquel personaje entrañable de Osvaldo Soriano, el Mister Peregrino Fernández.
El Mister, igual que Sampa, no considera necesaria la marca.
No digo ni garra ni pegar. Digo marcar, quitar, recuperar.
Parten, tanto el Peregrino como Sampa, de que la “posesión” será nuestra…siempre.
Es decir, los otros, no juegan.
Este “modelo” podría ser (no es seguro) aplicable al partido con Islandia.
Con Alemania o España, nos “comemos” entre 6 y 7 goles.
En éste sentido, come tanto o más vidrio que Bielsa. No obstante, a diferencia del Gran Obtuso Rosarino de Indestructible Márketing, tiene una barrera: sus propios futbolistas.
Contra Argentina, dirigiendo a Chile, sus futbolistas jugaron como debían: apretando los dientes, aguantando, rodeando (a veces con malas artes) a Lio Messi y dependiendo de la mala puntería de Higuain entre otros.
Le dieron cero bola a Sampa-Peregrino Fernández.
Cabe esperar que en Rusia suceda algo parecido con Messi, la Mesa Chica Ampliada y lo ya publicado aquí en anteriores columnatas.
La cruel cara del destino (con Romero) le acaba de evitar el primer disgusto con esa mesa chica.
Cae de maduro que debe jugar Armani.
Si el Mister Peregrino Sampa pone a Caballero para empezar el “tiki-tiki” desde la portería (dirían los gaitas), mi optimismo más allá de todo, puede empezar a titubear.
Que Messi lidere, en serio, el camino a la Copa.

martes, 22 de mayo de 2018

DECIDEN LIO MESSI Y THE BOSS MASCHERANO, EJECUTA GEORGE "OKTUBRE" SAMPAOLI. (PUBLICADO EL MARTES 2 DE MAYO EN EL DIARIO JORNADA DEL CHUBUT, PATAGONIA ARGENTINA).

Lionel Messi con la voz de su súper-yo, que resulta no ser otro que Mascherano, ha tomado el mando.
Algo que desde todas los sectores le vienen reclamando desde hace unos ocho años mínimo, esto es, que asuma el liderazgo, que sea líder, pues acaba de ocurrir.
¿Hay que escandalizarse o alegrarse al respecto?.
En realidad ocurrió (esto de asumir el mando en el seleccionado), en ocasión de la visita de Jorge Sampaoli a Barcelona hace unos días.
Allí se confeccionó la lista.
En ese encuentro, Messi, eligió a lo que hemos llamado aquí “la mesa chica”.
Ampliada en este caso.
La Mesa Chica Ampliada está constituida por: Messi, Mascherano, Higuaín, Agüero, Biglia, Romero, Di María, Otamendi, Rojo y Gabriel Mercado.
Todos ellos, de llegar al 100% de sus posibilidades físicas, hasta pueden ser titulares, no solo formar parte de “mesa chica ampliada”.
Titulares. Saltar a la cancha entre los 11.
El márgen de negociación de Sampaoli se reduce, en cuanto a la elección de los titulares (insisto: si todos llegan al 100% de sus posibilidades físicas), a la elección del arquero.
Cuestión, por cierto, no menor: hablo de Franco Armani.
Sampaoli deberá darse por satisfecho si consigue imponer a Armani por sobre uno de los integrantes de la mesa chica.
Hasta no ver a Romero en el banco, no daré crédito al asunto. 
No hace falta decirles que el autor de éstas líneas está convencido de que ese puesto es para el muchacho que ataja en River. 
Una “fiera” de la estirpe del Pato Fillol.
Lo demás estará relacionado con el devenir de los partidos y cómo se vayan acomodando los melones: Tagliafico de 3, o Lo Celso/Lanzini en lugar de Biglia o Banega de entrada. 
O la aparición de Meza.
Sampaoli es el entrenador con menos poder de decisión en los papeles desde que me toca comentar partidos por Copa del Mundo.
Presenté y comenté mi primer mundial en 1982 para Canal 10 de Córdoba, cuando se suponìa que asistirìamos a un mero trámite conducido por el Flaco Menotti ya que al equipo campeón del 78 se sumaba ni más ni menos que Maradona.
Dimos la vuelta sí, pero no llegamos a la final ni mucho menos sino que  marchamos con Diego expulsado.
Un papelón fue aquello.
Habría otro mucho más fulgurante en el lejano Oriente muchísimos años después.
Pero quiero volver sobre la idea-fuerza de la relación Entrenador/Poder de decisión/Grupo que se supone acata.
Repasemos: Menotti era “Dios” después del 78. Antes  lo había sido por decreto de la Junta Militar que gobernó la Argentina durante la larga noche de la Dictadura genocida.
Ni criticar se podía a César Luis, el Oràculo.
Se “humanizó” cuando marchamos humillados de España 82.
Luego vino su antítesis ideológica: Carlos Salvador “Bidonazo” Bilardo.
Tenía poder, obviamente, pero el mando se obligaba a descansar en Maradona no sin opositores que fueron puestos fuera de juego convenientemente. 
Recordar episodio Passarella y su retiro del mundial por vía del inodoro.
Basile, Le Cocò, era la verdad revelada misma, hasta que se comió 5 con Colombia en el Monumental. 
Allí apareció Maradona al doble comando hasta que le “cortaron las piernas”.
Luego se sucedieron las “dictaduras” de Passarella y Bielsa en donde no había nadie (ni siquiera el mismísimo Julio Humberto I de Viamonte), que pudiera tan solo hacerles sugerencias. 
Me consta que Julio hubiera llevado a Caniggia a Francia y a Román a Japón. Ambos –cani y Juan Román- quedaron afuera de aquellas convocatorias.
Luego vino Pékerman, con tanto poder de decisión que optó por Cruz en lugar de Messi contra los alemanes.
Maradona “ungió” al “mudo” Messi como capitán y finalmente Sabella, quién con su estilo exquisito fue capaz de formarle a Lionel un 4-4-2 que el futbolista no pudo-supo aprovechar en la final, otra vez, con los alemanes.
Todos tuvieron capacidad de decisión.
Sampaoli carece ABSOLUTAMENTE de ello. No manda. Apenas COMPLEMENTA. Y ha sido una apuesta (nunca mejor dicho), del “Chiqui” Tapia.


Estamos en manos de Messi y su grupete. 
Es por ésta razón que quien firma, vuelve a compartir con ustedes su pronóstico: Argentina vuelve de Rusia con su tercera Copa. 
Que así sea.

lunes, 2 de abril de 2018

TODOS EN CONTRA: ESCENARIO INMEJORABLE. EL ÚNICO INCONVENIENTE SERIO ES QUE MESSI CARECE DE INTERLOCUTOR QUE MEREZCA SU RESPETO (Y POR TANTO), SU OÍDO. Publicado el martes 3 de Abril en el Diario JORNADA del Chubut.

Mora en las redes anti sociales, una runfla de fracasados, malolientes, evasores impositivos, perdedores, cobardes, especuladores, malos bichos, ignorantes, tenedores de guita en negro, coimeros/coimeados, gente de doble moral, titulares de cuentas off-shore, estafadores, comunicadores, servicios de inteligencia, extorsionadores, vendedores de secretos personales, divulgadores de pescado podrido, chupa cirios, come hostias, fascistas, madres abandónicas, padres que no pagan la cuota alimentaria, conspicuos miembros de barras bravas, barras ignotos, políticos and demáis, que se frotan las manos intuyendo un nuevo fracaso de Messi y Cía en Rusia.
Disfrutan de la sangre derramada (siempre ajena claro).
Si en la tele lenguaraces Pro le echan la culpa a CFK y a Grondona del 6 a 1 con España de un lado de la grieta, del otro sueñan con que Macri sea el rostro de la Gran Derrota en Moscú.
Quieren 6 7 8, cientos de miles frustraditos en Rusia que entonen el "hit" del verano: MMLPQTP.
Allá ellos.
Sus fauces se relamen ante la orgásmica posibilidad de que el grupo ratifique el TRAUMA trabajado y conseguido concienzudamente a lo largo de tres finales perdidas en modo consecutivo.
Se relamen las fieras.
Lo saben Messi y la mesa chica. 
Agüero, Higuain, Di María, Mascherano, Romero, Biglia, Mercado, Otamendi, el Pocho Lavezi (que “liga” hasta sin formar parte de los convocados hasta ahora) y el invitado con voz y escaso voto, George Sampaoli, alias, "soy un rockanrolla, man".
Ellos, la Mesa Chica, están solos en esto. 
Solos de absoluta soledad. 
Como un 0, solos.
Aturdidos, marginados, resistiendo…solos (gracias Polaco Goyeneche).
Los que acompañan, se van a correr amablemente cuando el cadalso asome si se pierde otra final. Ni hablar si la derrota se produce antes.
La “receta” es una paradoja, hija o consecuencia de una gran ausencia: la de un interlocutor válido, con autoridad, que emane respeto a los oídos de la Mesa Chica y del seleccionado.
Julio cometió el error de morirse. 
Lo sabe en carne propia el Ársenal de Sarandí.
Dice Humbertito Grondona que Lio Messi lloró al lado del féretro de Julio. 
Si esto es verdad (y no solo el modo como recuerda ese duro momento el entrenador), junto con Viejo Líder, se fue el único con voz suficiente para ser escuchado –y obedecido- por éstos muchachos, acaso, jóvenes en exceso aún para el mismísimo Julio Humberto I de Viamonte.
Los que quedaron no están a la altura de la exigencia. ¿De qué podrían hablar Messi y Tinelli, por ejemplo? (pomposamente imaginado como encargado de selecciones nacionales para ser eyectado un tiempo después).
¿Se imaginan a Chiqui Tapia ordenando algo a Messi?.
¿Y Angelici?. La barra brava de Boca puede entrar como pancho por su casa en Casa Amarilla y “poner orden” al grupete de los Macana s Brothers. 
Messi, en cambio, puede mirar hasta con nostalgia de lo que no pudo vivir por su condición de catalán nacido en Rosario. 
La adrenalina de los “bravos”.
Tevez come asados y se saca foto con los futuros integrantes de la barra que serán elevados a juicio oral y público.
¿De fútbol con quién hablar?. 
Con Guardiola quizá. 
¿Con Menotti?. ¿Con Bilardo?. ¿Con Ruggeri?. 
Ya lo conoció en la época de “conducción” de Maradona.
No confía Messi en nadie.
En esa radicalización del aislamiento con familia y amigos como única referencia a la Patria, quizá aparezca la luz al final del túnel.
Son ellos, sus amigos y su familia.
Todos los demás SOMOS DE PALO. 
Y una inmensa mayoría, los está esperando con un bate para aniquilarlos en el gran traslado de las frustraciones propias.
A España le llevó 14 años de entrenar este modo de jugar para ejecutarlo. 
A los alemanes también. 
Los holandeses, inventores del asunto en la década del 70, llevan casi medio siglo de tiki-tiki.
Sampaoli no podrá implementarlo después de media docena de entrenamientos.
Messi lo sabe. 
Lo ha aprehendido en estos años “argentos”.
Messi sabe también que el fútbol es lógico. A la larga, el fútbol es lógico. Si Argentina (aún con él y los titulares de siempre) enfrentara a los españoles, pongamos, diez partidos seguidos, ellos ganarían 9. 
Y la mayoría por goleada. 
Pero Messi sabe que el décimo puede ser en cuartos de final en Moscú. Y que tendrá la posibilidad de cambiar la historia.
Pero nada ni nadie acudirá en ayuda de la Mesa Chica.
O salen ellos o salen ellos.
Todos los demás estamos en el púlpito para señalar.
Passarella nos llamaba “Los Invictos”. 
No le faltaba razón al Kaiser Daniel Alberto, uno de los que pasó de la Gloria a Devoto.
Falta menos y quién esto firma sigue pensando que si no han sido muertos a esta altura de la soiree, están lo suficientemente fortalecidos como para salir campeones.
Eso sí, ¡qué bien vendría el fucking celular de Charles Lucky la recalcada concha de la lora!
Au voir.

lunes, 26 de marzo de 2018

ARGENTINA SERÁ CAMPEÓN EN RUSIA. ¿DO YOU WANNA BET? (¿qué querés jugar, papá?). Publicado el MARTES 27 de MARZO en DIARIO JORNADA, DEL CHUBUT.

"El equipo es más de Messi que mío" aceptó ante el mundo el técnico argentino. Muchos se escandalizaron; a mi me pareció sencillamente fantástico. Por lo pronto, inédito y original.

El Pelado Sampaoli es de esos entrenadores que aprendieron sobre la marcha. Se hicieron entrenadores entrenando (y ganando).
Me refiero a que Sampaoli es la antítesis exacta de Maradona: cero idolatría (y por lo tanto cero protección o cero paciencia si la mano viene mal), como para presentar “chapa” de entrenador que viene “del fútbol”.
Tipo que se pone a estudiar, pero especialmente, se predispone a escuchar en la interactuación con las estrellas.

Messi es el más ostensible de los casos.

Él, Sampaoli, considera que hay que jugar con tres en el fondo: tan convencido está que en el momento más difícil de su carrera (partido contra Ecuador que pudo significar que el equipo quedara fuera de Rusia 2018), pone la cabeza en la guillotina cuando decide hacer jugar a Mascherano de líbero.
Se sabe como terminó esa parte de la historia: Dios se apiadó de él y Messi se puso el equipo al hombro en momento cúlmine.
Conclusión: de allí en adelante se juega con línea de 4 (como quiere el catalán nacido en Rosario, Argentina).
Una vez superado el trance (el último escalón camino al infierno que incluyó para éste plantel la derrota en tres finales consecutivas), lo invita a comer un asado a su casa en Barcelona (Messi a Sampaoli) y le hace una oferta que no podrá rechazar.

Sampaoli, cuya gran diferencia con Bielsa es que amaga con comer vidrio pero corre el plato, le da la derecha al crack y la línea de tres pasa a la historia. Al menos para enfrentar (y ganar) la inminente Copa del Mundo.

El equipo de Messi incluye a Romero, Mercado, Otamendi, Fazio y Rojo, Mascherano y Biglia, el Kum, el Pipita Higuaín, él (Lio) y “Fideo” Di María.
Éste es el equipo de Messi.
Con Masche de 5.

Puede incluir a Dybala (no es cierto que una frase del cordobés lo saque del plantel), a Lanzini, a Lautaro Martínez (“el Quinto Beatle”), a Banega, a los laterales de Independiente, al Mellizo y a Toto Salvio (si llegan en condiciones), etc, etc, etc.

El entrenador deberá decidir en torno a lo complementario de la lista.
Pero el quién juega en el equipo de Messi (salvo alguna lesión dios-no-lo-permita), lo decide el 10. Sampaoli consensúa.
Alguno puede decir que “acata”.

El orden de las cuestiones no altera –para éste columnista- el producto.

Imposible imaginar a Bilardo aceptando públicamente que el del 86 era más un equipo de Maradona que propio.
Quizá el hecho de dejar jirones de salud (mental y física), por parte del Narigón en aquella gesta impresionante, le otorgue derecho a pensar y sentir que era más “su” equipo que el equipo del 10.
Todos sabemos la verdad de la milanesa y no vale la pena volver sobre el asunto.

Lo importante es que el equipo de Messi llegue bien (físicamente) al campeonato.
Creo que desde el punto de vista de la fortaleza mental no hay antecedentes de grupos que hayan coqueteado con la frustración cómo éste.
Ello ha hecho del grupo un UNO indestructible. 
E invulnerable. 
La táctica y la estrategia se ponen a la cola en el orden de importancia.
Maradona, Bilardo y Cía solo tenían la “contra” del multi-medios Clarín sin derechos de televisión por ese entonces.
Menotti contó con un Decreto de la Junta Militar que prohibía –so pena de cárcel por traición a la patria- criticar a su equipo.

A Messi y su grupete, los ningunean hasta los “trolls” en sus tiempos libres.
Lenta pero rigurosamente, el equipo ha ido trabajando más en divanes que en campos de entrenamiento, la insoportable vara alta en la que ellos mismo se han colocado: saben/sabemos que ser sub-campeones es el purgatorio de los fuegos eternos.
Por éstas razones (la asimilación de sufrimiento extremo y la aceptación pública del entrenador sobre quién manda, entre otras), es que éste columnista apuesta un pleno a favor del seleccionado.
Argentina –no hay argumento ni creencia que me convenza de lo contrario- da la vuelta en Rusia.


Que así sea.

viernes, 16 de marzo de 2018

CARLOS TÉVEZ SE FUE DEL FÚTBOL HACE YA UN TIEMPO PERO TODAVÍA NO LO ACEPTA. SOLO LA INERCIA -HACIA EL DETERIORO- LO IMPULSA. GRAN TRISTEZA GRAN.

Carlos, Carlitos, fue uno de los mejores que ví.
Y probablemente el único que puede exhibir con orgullo su condición de ídolo en Ligas tan distintas y distantes como la Premier, la nuestra, la brasileña o el mismísimo Calcio.
Son pocos los que han sido figuras/ídolos/campeones, en todas esas Ligas. Debe haber, pero aquí en Argentina, forma un grupo de Uno.

Puede que su presencia física nos mueva a engaño.
Se pone la 32, juega de 9 o de falso 9 o de "enganche" o de lo que fuere.
El Apache está ahí.
Estuvo la otra noche en Mendoza.
Lo vemos.
Percibimos su presencia.

Pero la Fiera no está.

Tévez se fue cuando decidió irse a China.
En ese momento DEJÓ el fútbol profesional.
La última nafta (premiun por cierto) la gastó cuando volvió de la Juventus tras la derrota con el Real Madrid para ser campeón con Boca.

Si ustedes hacen memoria, TÉVEZ se despidió.
Eligió una nota en el campo de juego para avisar a todos que se iba.
No se iba SOLO DE BOCA.
Se ESTABA YENDO DEL FÚTBOL.
A China.
A ganar una tarasca que es casi imposible gastar en una vida.

SE FUE.
DEJÓ.
SE DESPIDIÓ.

No era la primera vez que Tévez ponía en práctica la idea de, efectivamente, mandar todo al carajo.
Ya lo hizo en 2011 cuando marrò el penal contra los uruguayos en aquella calurosa noche de Santa Fe.

Llamó a Julio Grondona y pidió que lo excusaran si no jugaba más en el seleccionado argentino de fútbol.
Pidió comprensión.
La tuvo.

Quería irse y fantaseaba con largar todo.
Luego rebobinó, bajó de peso y siguió jugando.
Hasta fue campeón con la Juve.

Era el momento de volver a Boca y gastar los últimos cartuchos.

Lo hizo.
Y con lo justo, logró el campeonato.

Entonces apareció China. La excusa perfecta para tomarse el buque embolsando 40.000.000 de dólares en dos años.

Pero no hubo caso.
No se bancó China y volvió.

Obvio que Angelici se restregó las manos pensando en un aliado -hasta en lo político para beneficio Pro- que estaba pidiendo pista para volver.

Ambos metieron la pata.

Angelici por ambición personal; el otro por no aceptar que no tiene más ganas de jugar.

Solo puede -Carlitos- amagar.
Amaga cuando le hace un gol a cualquiera que va a descender en la Bombonera.
Amaga cuando declara que en "la selección juegan hombres" ante la aparición de Lautaro.
Amaga (es decir persiste en intentar convencerse de que está para dar batalla), cuando "explica" que el dolor en el hombro le impide estar presente ante la AAAJ.

Pero èl sabe que ya no.
No tiene más ganas.
Pero...¿cómo decirlo?.
¿Cómo, a mitad de camino, apenas empezada la Copa?
¿Cómo, antes de una final con River?

Entonces sigue.
Y sigue como puede.
SIN CONVICCIÓN.
Solo de verba.
Sin influir.
Sin definir.
Sin liderar.

Está.
Pero no está.

Para colmo los Macana s Brothers (Guillermo y Gustavo), no están en condiciones de ayudar.
No lo sacaron cuando debieron.
No toman decisiones que incumban a Tévez sino que es al revés. Acaba de ocurrir con el partido de Argentinos.
No mandan sobre Tévez.
Dependen más bien de èl. O de lo que Carlitos quiera (o pueda).

River solo hace una marca rigurosa y deja al uruguayito, el tal Nahitan Nández con dificultades para parar una pelota -control dicen ahora- como obligado generador de juego.
River marca bien a Boca y deja suelto a Nández.
Problema resuelto.
Los Macana s Brothers solo atinan a putear a los àrbitros.
Quedan desnudos.

Son, los Macana s Brothers y su mètodo, LO MEJOR que puede pasarle a Gallardo.
Papita pal loro dice el Muñeco...

Y Tévez, el objeto de èste texto, NO LA TOCA.

Marcaje, un arquero en serio (el primero en la era Gallardo) y los goleadores de siempre son una EXAGERACIÓN para el Boca ¿de cabotaje? de los Macana s Brothers.

Ahora se vienen Belgrano (para relajarse) y Atlètico Tucumàn (para darse una nueva e inmediata oportunidad).
Pero la verdad de la milanesa (para todos) està en la Libertadores en marcha.

Carlitos no se va a correr justamente ahora.

Pero corre el riesgo -irreversible hoy- de que el fùtbol lo deje a èl antes de dejar -con nostalgia pero en paz- el fùtbol.

Asì estàn las cosas.

Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio.

lunes, 5 de marzo de 2018

EL 5to BEATLE SE LLAMA LAUTARO MARTÍNEZ.

Quiero que quede por escrito. Tengo claro –y perdonen la redundancia- que en ocasión de la primera columnata cuando comenzamos éste ida y vuelta con los lectores de JORNADA, pedí públicamente que Lautaro Martínez, el genial (si, genial) futbolista de Lacadé, fuera el primer cambio al que eche mano el entrenador cuando comience a desandar el camino al título en Rusia 2018.
Hoy iré un poco más allá.
Déjenme decirles que veo fútbol en la cancha desde el año 1980 para los distintos laburos que tuve. Ese año el 10 de Talleres era “el rana” José Daniel Valencia; Raúl de la Cruz Chaparro la rompía en la Gloria (Instituto) y el “Pato” Gasparini sería sub campeón con el Racing de Nueva Italia frente a Central. Palma, el Negro Palma, ojalá la memoria no me traicione, llevaba el famoso número en el equipo Canalla. Si no fue ese año, fueron los siguientes. Lo que quiero decir que he visto (en la cancha) futbolistas fantásticos: hasta citaría equipos derecho viejo, no ya individualidades. Talleres de Labruna, el campeón de Bilardo Pincha Corazón temporadas 82-84 que jugaba con tres 10 y Miguelito Russo multiplicándose para marcar a troche y moche. Ponce, Sabella y Trobbiani…que lo tiró de las patas!
El rojo del Pato Pastoriza; el que ganó el título en el 94 en Japón; otro Independiente más: el de Miguelito Brindisi con Garnero y Gustavo López como “doble 10”.
En fin…no voy a hartarlos porque no alcanzan los caracteres para mencionar los muy buenos futbolistas que aparecieron y triunfaron o no a lo largo de sus carreras. Pero que nos llenaron los ojos y el cuore.
De cada club, hay en estos años, una extensa lista de “cracks”.
Diego en el 86.
Marito Kempes en el River del 81. El Marito de Instituto, antes y de Central, también antes que River.
El Ferro de Carlos Timoteo Griguol con el Beto Márcico con cara de pibe, más el yorugua Giménez y el Negro Juárez de 11…
Párenme.
Carece de sentido porque además empezarán a cruzarse los afectos (a los datos duros), y no pararemos más.
La aparición de Lautaro Martínez me reconcilia con los buenos viejos tiempos en donde no interesaba  (tanto) el negocio del fútbol. Al menos para quienes lo miramos solo con ojos de pibe.
Si empezamos a “cranear” la cuestión de la tarasca perdemos la inocencia y si nos detenemos en los traficantes de afecto que se llenan los bolsillos, mucho más aún.
Soslayemos entonces el detalle de los 25 millones de dólares que River deberá pagarle a Gallardo si es que decide echarlo por malos resultados.
No pensemos en los dos millones de dólares limpios que cobra Carlos Tévez para ver si consigue –de una buena vez- que Angelici (el hombre que la tiene más grande en el fútbol argentino), gane una Copa Libertadores.
Parece no acompañarlo la suerte al poderoso binguero Angelici. Pero esos son dos mangos aparte.
Volvamos el pibe de Racing.
Sabemos que los seleccionadores han dejado de ser entrenadores por una sencilla razón: no pueden trabajar. Entrenadores en función son todos los que hacen el día a día en sus clubes. En las selecciones, eligen entre 11 y 30 sujetos y van a una Copa del Mundo. Si dicen que laburan, nos mienten un poquito. Ven partidos, ven videos y charlan con los que –como Messi- tienen la sartén por el mango.
Laburar, aún en fútbol, es otra cosa.
Por eso Sampaoli debe tener una charla con Lautaro y consultarlo sobre si se anima a jugar de “doble cinco” adelante del grupo de “asesinos sin piedad” que deben ser el otro volante central (lo más probable es que Messi imponga a Mascherano) más una línea de cuatro que, al momento de cruzar la mitad de la cancha, reciba un disparo en la espalda.
De adelante hacia atrás: Messi, Di María, Higuáin y el Kun Agüero; Lautaro Martínez; Mascherano; Mercado, Otamendi, Fazio, Rojo y el Chiquito Romero al arco.
Es nuestra módica propuesta. Si el pibe se anima, Argentina juega y gana del primero al séptimo en Rusia.
Vaya el mensaje en una botella desde JORNADA para Sampaoli. Cero pesos, licenciado.