jueves, 4 de julio de 2019

SCALONI, DIRECTOR TÉCNICO Y SERIO ASPIRANTE A “ESTANDAPERO”, DEBE CONTINUAR AL FRENTE DEL EQUIPO más allá de DICIEMBRE. Publicado en JORNADA del CHUBUT el jueves 4 de Julio.


En términos de “conducción táctica y estratégica” o de “manejo de grupos”, nada (pero cuando digo nada es nada amigos), puede diferenciar para conducir al seleccionado argentino de fútbol al actual entrenador Lionel Scaloni, alias, “el pito y el Var nos cocinaron contra Brasil”, de todos quienes lo precedieron y más aún, de los actuales figurones que pueblan el fútbol mundial con pasaporte argentino. Ganando en algunos casos o cambiando mentalidades después de un centenar de años (Pochettino o el Cholo Simeone).

Scaloni es igual a Pochettino (estoy hablando de conducir al seleccionado).

Scaloni es igual a Gallardo e igual al que usted tenga entre sus gustos futbolísticos.

Si Messi no la mete perfecto en el ángulo a Alison en el Mineirao, tal como lo hizo en el Camp Now con el brasileño atajando para el Liverpool, no es un tema que puedan resolver Scaloni/Pochettino/Simeone o el Muñeco Gallardo, por excelentes entrenadores que éstos sean. 

No pasa por el Conductor.
Podemos entenderlo o no. O porfiar hasta la eternidad. No hallaremos respuestas válidas.

Argentina, si se quiere, hizo un esfuerzo aceptable en la semifinal contra Brasil y hasta pudo haber generado una alegría sin fin.
Pero el travesaño contra el Kun, el palo contra Messi, Alison contra Messi, Roddy Zambrano sacando amarillas como poseído e inclinando la cancha y el VAR usado a gusto y piaccere (y necesidad del local), hicieron parte del asunto. 
De visitante con Brasil (en Copa América armada para ellos), o ganás por KO o sos boleta. Fuimos boleta.

La otra parte, fue completada por los contrastes.

Ellos tuvieron a un 10 (por características) jugando de 4 (Dani Alves), Argentina tuvo un 4 cuyo verdadero puesto es zaguero central (Foyth) y al que le faltan no menos de 30 partidos en la selección para que podamos estar seguros de si realmente tiene cualidades como para jugar en la selección.
La defensa no hizo pié nunca en la Copa, excepto quizá por el lado de Tagliafico, rápidamente amilanado por Roddy, el amarillento, apenas comenzar.
Si se vió como posible la llegada para quedarse de un grupo de pibes que son bien de éste tiempo, bien de Scaloni podría decirse en cuanto a depositar confianza en ellos y mantenerlos contra eventuales “mensajes en forma de corazón” del mismísimo Messi, (lo cual, por otro lado, no es nada grave).
Lautaro Martínez, el Flaco De Paul o el 5 Paredes, parecen comenzar a dar la talla, al tiempo que se diluyen, lenta pero inexorablemente, los miembros de la “vieja guardia”.
Hemos dejado dicho aquí que Scaloni hizo el “trabajo de limpieza” que se volvía imprescindible.
Y sin llegar a jugar bien, fue capaz de jugarle de igual a igual al mismísimo Brasil, al que Argentina no puede ganarle desde hace una pila de años. 2oo6, eliminatorias, con Román y Crespo como goleadores en el Monumental.

Por eso, para atrás, TAMPOCO pierde en la comparación Scaloni.

¿Quieren repasar? ¿En orden cronológico o metiendo mano en un copón y sacando papelitos al azar?

Passarella y el equipo zafaron gracias a Don Julio de ser “rajados” de la competencia cuando se demostró que le habían cortado la cara (esto NO es una metáfora) a un futbolista para lograr la desclasificación del adversario.
Una vergüenza que el Kaiser Daniel Alberto superó cuando encabezó como presidente de River, la ida a la “B”.

Pékerman, el lobo con piel de cordero por el que graznan un grupo de cacatúas mediáticas, sacó a Román cuando no tenía que sacarlo y no puso a Messi cuando tenía que ponerlo. Y marchamos humillados con el “papelito” de Jens Lehmann en Berlín.

¿Qué más?

Le Cocó. El inefable Basile permitió que la selección se convirtiera en un bazar en el que algunos trabajaban para Telefé y otros para el Canal 13, gorritos incluidos. Cerrini (un chanta que se decía preparador físico), formó parte de su cuerpo técnico de facto y drogó a Maradona. Marchamos.

¿Algo más?. El mismo Maradona, alias, “a la altura la tenemos que cag…a goles”, antes de comerse 6 contra Bolivia en La Paz. Voluntarismo en estado químicamente puro.

¿Y Bielsa? El lado B de Ricardo CAruso Lombardi.

Permítanme detenerme aquí si son tan amables.

Belleza no es el “tiki tiki” ni el “contragolpe ofensivo” (una de las geniales definiciones en formato oxímoron del Bambino Veira).

Belleza es ganar.

Si perdés, además de la tremenda cara de bolú que te queda diría el turco Asís,  el “tiki-tiki” no sirve para nada (pregúntenle a Cappa), y el “contragolpe ofensivo” se vuelve un chiste de televisión. Desde su orígen, el fóbal se mide por goles, no por "tenencia, posesión y belleza". 
Eso es güevada del menottismo ilustrado para explicar las derrotas. 
Perder con dignidad es otra de las tonteras establecidas por las momias mufas que -en modo zombie- siguen brindando entretenimiento desde la tele dueña de (casi) todo en la Argentina.

Y Argentina no gana. Hace rato. 
Ha estado cerca, claro. En las anteriores copas América y, especialmente, aquí en Brasil también, en el 2014.
Pero no ocurrió. Por eso estamos en estado deliberativo del que solo se saldrá ganando. Todo lo demás, es “juego periodístico” o juego de intereses (Ruggeri pidiendo en vivo por tevé la cabeza de Menotti para reemplazarlo en su puesto; dos farabutes).

Por todo lo expresado éste bloggero outsider cree imprescindible que Scaloni siga. 
Nada ni nadie podrá mejorar la calidad de los que saltan al verde césped. Hasta que aparezcan los reemplazantes. 
Normalmente pasan más de 20 años. 
Hasta Brasil, post Pelé, lo sufrió.

Y Dios, amigos míos, NO es argentino.

martes, 25 de junio de 2019

Buscando (y encontrando) al Seleccionado en el fondo del Mar.

EL CHIQUI CONSTRUYE EL UTÒPICO POST-GRONDONISMO MIENTRAS LOS CHIMENTEROS GRAZNAN COMO MARICONES (de "mantequitas, no de trolxs, cada cual con su culo un florero, che).

Resulta difícil imaginar un dirigente con “muñeca” que se acerque a Julio
Humberto Grondona en capacidad para la “rosca política” y para el manejo
de los tiempos.

Tiempos políticos especialmente, y económicos, casi en el mismo lugar de
importancia.
Julio Humberto I de Viamonte, es uno de los pocos que logró salirse con la
suya.
Cuando parecía que podían dar con él, partió hacia la eternidad y burló a
todos, incluso a los yanquis del FBI que están en capacidad de “cargarse” al
mundo entero.
La edad al momento de partir, le hubiera significado quedarse en casa, en su
casa, aunque las pruebas en su contra fueran abrumadoras.
Pero se fue para –como decimos siempre- reírse desde la eternidad,
eternamente.

Claudio Tapia es un apellido relativamente nuevo para el mundo del fútbol,
especialmente para el mundo de la élite futbolística mundial.
Es difícil, dado el contexto, que Chiqui pueda acceder a puestos importantes
como el que supo detentar Julio (2 en la Finanzas de la Fifa, el que manejaba
la caja); cuando hablo de “contexto” hablo de resultados.
Tapia, para tener más poder en Fifa, necesitaría ganar dos mundiales y ser sub-campeón en
otros dos, más todos los juveniles y JJOO (como le sucedió a Grondona); por
ahora el seleccionado argentino sufre más de lo que disfruta en todo lo que
juega.

Pero, y he aquí lo interesante de Tapia, está llevando adelante una
dolorosísima transición que está dejando el tendal. Pero que resulta tan imprescindible como inexorable.

Para esto, que llamaremos “el trabajo sucio”, llamó a Scaloni.

Entre otras cosas porque supo advertir que no podía contar con
entrenadores consagrados que pudieran concluir con el proceso que
comenzó con la irrupción de Messi allá lejos y hace tiempo en Alemania
2006.
Ninguno se animó, ni los que hacen roncha en Europa, a concluir la historia
de Lionel M. en el equipo.

El Chiqui lo supo y actuó en consecuencia.

Sabedor de la necesidad de acompañar y contener a Messi hasta que Messi…se vaya
solo. Ojalá con un título con la Mayor.

Olvidaré deliberadamente toda la cuestión de Messi-juvenil con Argentina y
haré referencia a la larga-larga década de más de diez años que tiene a Lionel
Messi como referencia casi absoluta del equipo.
Con decirles que en transnochadas comilonas bien regadas por amigos
decadentes del decadente Basile, sigue quejándose el achacado DT
de haber sufrido “una cama” por parte de Messi y Agüero como cabezas del
“golpe” que lo echó del seleccionado.

Acàpite de servicio: Coco, no mandes màs audios. Pasaste de macho argentino a viejo choto en 10 audios del que se rien las veteranas, los trolxs y diversos frics en los programas de la tarde-noche. Los ponen el alta voz.

Han pasado más de diez años. Y Messi y sus circunstancias, continúan entre
nosotros.

Pero Tapia introdujo el “factor Scaloni”, el hacedor del “trabajo sucio”.
El que habrá de cargarse a la “mesa chica”, a “los amigos de Messi”. A la vista
de todos, en el país más ganador de la historia del fútbol, en ésta Copa
América 2019.

Para quien esto escribe, Messi no llega al mundial de Qatar. No porque no
esté en condiciones físicas o futbolísticas de jugarlo. No.
Simplemente, tengo la impresión de que se baja antes de la competencia.
¿Cuándo? Solo él lo sabe. Pero habría que prestarle atención cuando declara
de sus inseguridades respecto del fututo con la celeste y blanca. Es por
escuchar a Messi declarando, que hago esta especulación.

Si el operativo “dulce adiós al genial 10” se produjese con una salida
anticipada de la Copa Brasil 2019, la contribución de Scaloni habría sido ya un
éxito.
No habría modo de convencer a nadie de que han sido Messi y su propia
mente los responsables de no haber convertido un gol en las finales que jugó
ni brillar en los partidos decisivos. Con la camiseta del seleccionado claro.

Nadie lo lamentaría. Ni por Lionel 10, ni por Lionel DT.

Si el operativo “dulce adiós al genial 10” incluyera una utópica (pero posible,
recuerden que esto es fútbol), obtención de la Copa América, quizá haría
realidad la broma que compartió con todos en la conferencia de prensa a
horas del fallido debut con Colombia: “gano esta copa y me retiro” dijo
Scaloni.

Quizá Claudio Tapia terminaría con esta etapa del ganador con una enorme
placa de reconocimiento por los servicios prestados.

Y nadie pediría por él. ¿O sí?. Difícil que el chancho vuele.

Tapia sabe lo que hace, aunque muchos sigan riéndose de él por su
procedencia. Se está poniendo al hombre la transición más difícil de los
últimos 40 años del fútbol.

Está haciendo el “post-grondonismo”, ni más ni menos. Una pavadita, como quièn dice.

Mientras todas las "vacas gordas de Recoleta" (comunicadores de toda laya y pelaje; hasta opinan los fricks y trolxs de los programas chimenteros) semejan loros barranqueros, Tapia va.

Necesita un "guiño" futbolero de esos que se dan de vez en cuando.

Solo eso.